Preguntas frecuentes: servicios funerarios

  • ¿Por qué es importante celebrar una ceremonia funeraria?

    A lo largo de la historia y en todo el mundo, las personas se han reunido para reconocer la muerte de un miembro de la comunidad. Sin importar quién haya fallecido, una ceremonia funeraria es la única —y a veces la última— oportunidad para reunirse, reconocer su muerte y la pérdida compartida por la comunidad, y sobrellevar juntos el duelo.

  • ¿Cuál es el costo promedio de un servicio funerario?

    La Asociación Nacional de Directores Funerarios indica que el costo mediano nacional de un funeral refleja los costos promedio de un funeral en 2012: $7,045 (sin embargo, si el cementerio exige una bóveda funeraria —y suele hacerlo—, el costo mediano puede ascender hasta $8,343). Dejando de lado estas cifras, el costo de un servicio funerario depende por completo de los servicios y productos específicos que elijan los familiares responsables de organizarlo. El director funerario le explicará detalladamente todas las opciones y le preguntará por las limitaciones de presupuesto de su familia; además, hará todo lo posible para ofrecerle un funeral, un servicio conmemorativo o una celebración de vida que responda a sus necesidades emocionales y sociales, sin dejar de ajustarse a sus posibilidades económicas.

  • ¿Cómo se compara el costo de una ceremonia fúnebre con el de un servicio conmemorativo o una celebración de vida?

    Intentar comparar los costos de los tres es como tratar de comparar naranjas, mangos y manzanas: no se puede. Quizás sea más fácil ver los funerales, los servicios conmemorativos y las celebraciones de vida como tres puntos de un espectro —una gama de formatos ceremoniales—. En un extremo está el funeral; en el otro, la celebración de vida, y en el medio, el servicio conmemorativo. El funeral suele ser la opción más costosa de las tres, sobre todo si se tiene en cuenta que el costo del ataúd representa un gasto considerable. El costo de cualquiera de las tres opciones depende por completo de las decisiones que tome durante la reunión de planificación.

  • ¿A quién se debe invitar a un funeral?

    Es muy parecido a preguntarse «a quién invitar a una boda»: a las personas que querrían estar allí. El papel de una persona en un funeral es doble: primero, está allí para demostrar su apoyo a la familia en duelo. Segundo, quienes asisten al funeral están allí para atender su propio dolor y empezar a aceptar, en la seguridad de una experiencia colectiva compartida, la muerte de alguien a quien querían. Aunque no es habitual enviar invitaciones a un funeral (por lo general, los detalles del servicio se publican en el periódico o en Internet, y quienes desean asistir lo hacen), sí tiene sentido ponerse en contacto por teléfono, correo electrónico o redes sociales con ciertas personas para asegurarse de que conozcan la fecha y la hora del servicio y expresarles que desea que estén presentes. Al preparar la lista de invitados para un funeral, escuche tanto a su corazón como al sentido común. Usted sabe quiénes eran las personas más importantes para su ser querido, y también quiénes lo eran menos. Haga lo que haga, no invite a más personas de las que el lugar pueda recibir cómodamente.

  • ¿Es necesario llevar flores a la ceremonia?

    Las flores crean un ambiente de calidez y belleza que aporta dignidad y consuelo al servicio funerario. Quizás «necesarias» no sea la palabra adecuada, pero no cabe duda de que las flores en un funeral u otra ceremonia al final de la vida cumplen muchas funciones valiosas, como expresar visualmente simpatía, amor y respeto, o brindar apoyo.

  • ¿Qué implica preparar el cuerpo para que pueda ser visto durante una visita o un funeral?

    La preparación de la persona fallecida puede incluir diversas tareas realizadas por embalsamadores y especialistas en restauración debidamente capacitados y autorizados. Sin entrar en demasiados detalles, el cuerpo se conserva temporalmente mediante embalsamamiento, refrigeración o una combinación de ambos. Se lava, se viste y se arregla; luego se coloca en el féretro elegido para la velación. Si desea obtener más información sobre el proceso, comuníquese con nosotros. También hay muchos artículos excelentes en línea que lo describen con más detalle.

  • Si ver el cuerpo en el ataúd incomoda a las personas, ¿por qué es necesario hacerlo?

    Los seres humanos somos criaturas interesantes: a veces necesitamos ver para creer de verdad. Es una manera de confirmar que, efectivamente, esa persona ha fallecido, pero también es una oportunidad para despedirse. Puede ser un momento catártico en el que compartir en silencio un secreto guardado durante mucho tiempo, dejar atrás la ira o el resentimiento y, de otras maneras, aceptar su muerte.

  • ¿Cómo puedo preparar mejor a mis hijos para asistir a un funeral?

    Cuando nos hacen esta pregunta, nos gusta decir que lo mejor es abordar el tema con honestidad y sensibilidad. Explíqueles, en términos generales, qué pueden esperar. Dígales que habrá personas tristes que quizá lloren abiertamente; cuénteles que algunas personas tendrán la oportunidad de ponerse de pie y hablar de cuánto querían a esa persona, aunque no estarán obligadas a hacerlo. Permítales hacer todas las preguntas que necesiten y asegúreles que usted estará a su lado durante toda la experiencia. Nunca los obligue a asistir a un funeral y deles siempre la oportunidad de cambiar de opinión.

  • ¿Qué es un celebrante?

    La Celebrant Foundation and Institute define a los celebrantes como «profesionales capacitados que creen en el poder y la eficacia de las ceremonias y los rituales para satisfacer las necesidades fundamentales de la sociedad y de las personas. La misión del celebrante es ayudar al cliente a crear una ceremonia que refleje sus creencias, su filosofía de vida y su personalidad». Un celebrante de las etapas de la vida es especialmente valioso cuando una familia no tiene afiliación religiosa ni relación con un clérigo o ministro que pueda oficiar el funeral. Sin embargo, se ha comprobado que contar con un celebrante durante la planificación mejora la experiencia funeraria para todos los involucrados. «El celebrante no llega con una agenda propia», explica el sitio web del instituto, «ni con ideas preconcebidas sobre cómo debería ser la ceremonia o qué tendría que incluir. En cambio, mediante entrevistas cuidadosas, descubre lo que es significativo para cada cliente». Si cree que contratar a un celebrante es lo adecuado para su familia, comuníquese con nosotros para obtener más información.

  • ¿Cuánto dura un servicio funerario?

    En pocas palabras, «depende del servicio». Así como no hay dos películas ni dos novelas que tengan la misma duración o aborden las mismas emociones, tampoco hay dos ceremonias al final de la vida iguales.

  • ¿Debo vestir de negro para el funeral?

    Antes, el negro era el único color apropiado para vestir en un funeral; pero ya no. Hoy las cosas son menos formales y no es del todo inusual que las familias pidan a los invitados que eviten por completo la ropa negra. Si tiene más preguntas sobre la vestimenta o la etiqueta funeraria, comuníquese con nosotros.