Cuando el duelo no se reconoce

En Disenfranchised Grief: New Directions, Challenges, and Strategies for Practice, Kenneth Doka ofreció una definición muy sencilla del duelo no reconocido: una experiencia en la que «a los sobrevivientes no se les concede el derecho a vivir su duelo». ¿De verdad pueden otras personas negarnos el derecho a sentir tristeza y dolor? ¿Pueden poner límites a nuestro duelo? La respuesta es que, al menos en algunos casos, sí. Ocurre todo el tiempo.
En Disenfranchised Grief Revisited: Discounting Hope and Love, el Dr. Thomas Attig sostuvo que este derecho permite a la persona en duelo vivirlo cuando lo necesite o decida, y de la manera que elija. A cambio, los demás tienen la obligación de respetar ese derecho y abstenerse de interferir en las vivencias y el proceso de duelo.
Es más que «una cuestión de indiferencia hacia las vivencias y el proceso de duelo de quienes están de luto. Es algo más activamente negativo y destructivo, pues implica negar el derecho, interferir e incluso imponer sanciones. Los mensajes que privan a alguien de este derecho minimizan, desestiman, desaprueban, desalientan, invalidan y deslegitiman activamente las vivencias y el proceso de duelo. De este modo, quienes rodean a la persona en duelo le niegan su permiso para llorar, se lo impiden, limitan, obstaculizan e incluso prohíben su luto».

¿Cuándo puede darse un duelo no reconocido?

El autor Jonathan Vatner comparte ejemplos de situaciones que pueden dar lugar a un duelo no reconocido: Por ejemplo, fallece su exmarido y sus amistades no entienden por qué le afecta.Un ejecutivo mantiene una aventura con una compañera de trabajo casada. Cuando él muere inesperadamente, ella no puede expresar su dolor abiertamente debido al carácter secreto de la relación.Desaparece en combate un cónyuge, hermano o hijo.La muerte ocurre por causas socialmente estigmatizadas, como el sida o el suicidio.Fallece un perro, gato u otra mascota muy querida.

¿Cómo se manifiesta el duelo no reconocido?

Cuando está de duelo por una pérdida que no ha sido reconocida o valorada, quizá escuche comentarios como estos:
«Cuando pasan cosas así, lo único que puedes hacer es darle tiempo al tiempo y esperar a que pase».«Con el tiempo, lo superarás».«Lo mejor es tratar de dejar atrás lo ocurrido y volver a la normalidad cuanto antes. Intenta seguir como si nada hubiera cambiado».«No tiene sentido buscarle un significado a algo así. El sufrimiento nos enfrenta a lo absurdo. Lo mejor es intentar olvidarlo».«Acepta la realidad. Ella ha muerto. Tendrás que ocupar su lugar con otra cosa».
A veces, quienes están de duelo restan validez a su propio dolor con pensamientos como estos:
«De alguna manera, siento que reírme o intentar ser feliz sería desleal. A veces siento que le debo vivir con tristeza».«¿Qué puedo esperar del futuro?».«Me da un poco de vergüenza admitir que, en cierto modo, siento que he crecido a raíz de la muerte de mi hijo».«¿Cómo podré volver a amar si todo acaba así?».

No sufra más en silencio


El estrés de vivir el duelo en aislamiento puede ser insoportable. Según la Dra. Lani Leary, aunque atraviese por su cuenta los altibajos del duelo, el trabajo que haga para superar la pérdida seguirá viéndose afectado. Nos dice que no es el tiempo lo que cura. La sanación llega con la validación: «Todo duelo necesita ser reconocido. Para que se reconozca, hay que escucharlo. Alguien debe estar presente, alguien dispuesto a acompañarlo escuchando sin juzgar ni comparar».
En el artículo «El duelo queda desatendido: cuatro maneras saludables de vivirlo», el autor Jonathan Vatner comparte estas cuatro maneras de reivindicar su derecho a vivir el duelo y recibir el apoyo que tanto necesita:
Reconozca que no hay nada malo en usted. Sean cuales sean sus sentimientos, son válidos.Busque personas que comprendan. Busque en Internet: hay grupos de apoyo para personas en duelo por casi cualquier tipo de pérdida.Sea sincero sobre cómo se siente. Si un amigo bienintencionado bromea sobre su exesposo fallecido, explíquele que esta pérdida le causa dolor.Cree un ritual o una ceremonia para conmemorar el fallecimiento de esa persona. Visite su tumba después del funeral o celebre una ceremonia privada cuando pueda tomarse todo el tiempo que necesite para expresar su dolor.

Exprésese y hágase escuchar

En el libro Monstruos invisibles, el autor Chuck Palahniuk escribió: «La mayoría de las veces, es mucho más fácil no dejar que el mundo sepa qué está mal». Haga lo que haga, si siente que quienes le rodean no apoyan su duelo, no siga su consejo. Haga saber a los demás cómo se siente y qué piensa. Al hacerlo, les enseñará una verdad esencial sobre el duelo: todas las pérdidas merecen ser reconocidas y valoradas, y todas las personas en duelo tienen derecho a vivirlo.
Fuentes:
Doka, Kenneith, Duelo no reconocido: nuevos enfoques, desafíos y estrategias para la prácticaAttig, Thomas, Ph.D, «El duelo no reconocido, revisitado: menospreciar la esperanza y el amor»Vatner, Jonathan, «El duelo queda desatendido: 4 maneras saludables de vivir el duelo»Leary, Lani, Ph.D., «Nadie tiene que vivir el duelo en soledad: la validación es clave para resolver el duelo», 2012.Palahniuk, Chuck, Monstruos invisibles