APOYO TRAS UNA PÉRDIDA
Circle of Friends+ le brinda recursos sobre apoyo durante el duelo y trámites posteriores a un fallecimiento, enviados por mensaje de texto y correo electrónico.
Apoyo durante el duelo
Tras la inesperada muerte de su esposa, el escritor irlandés C.S. Lewis escribió en A Grief Observed: «Nadie me había dicho nunca que el duelo se pareciera tanto al miedo. La muerte de un ser amado es una amputación».
Si bien afrontar el duelo no es fácil, creemos que los recursos de esta sección de nuestro sitio web pueden ayudarle. Si necesita más apoyo para atravesar el duelo por su pérdida, llámenos. Haremos todo lo posible por ayudarle.
Si bien afrontar el duelo no es fácil, creemos que los recursos de esta sección de nuestro sitio web pueden ayudarle. Si necesita más apoyo para atravesar el duelo por su pérdida, llámenos. Haremos todo lo posible por ayudarle.
Vivir el duelo con propósito
Nadie está preparado para el duelo. La oleada de sentimientos, pensamientos, ansiedad y dolor puede tomarnos por sorpresa y dejarnos de rodillas. Sin embargo, cuando decidimos aprovechar esa fuerza para crecer como personas, pueden ocurrir cosas maravillosas. Del dolor puede surgir algo bueno.
Sigmund Freud planteó por primera vez el concepto de trabajo de duelo en 1917, y hoy sigue vigente la idea de que el duelo tiene un propósito. El Dr. James Worden concibió el trabajo de duelo como una serie de tareas:
Aceptar la realidad de la pérdidaProcesar el dolor del dueloAdaptarse a un mundo sin la persona fallecidaEncontrar un vínculo duradero con la persona fallecida mientras se comienza una nueva vidaSu tarea actual es concentrarse en alcanzar cada uno de esos objetivos. No ocurrirá en un orden lógico; cada persona es diferente, y el camino que recorremos durante el duelo no es recto.
Afrontar el duelo es un trabajo duro. Adaptarse con éxito a la pérdida de una persona importante en su vida requiere valor y mucho esfuerzo.
Seis señales a lo largo de su camino
El Dr. Stephen Joseph identifica lo que denomina seis señales para facilitar el crecimiento postraumático. También recuerda a sus lectores que «el crecimiento postraumático no implica la ausencia de angustia emocional ni de dificultades en la vida. Implica que es posible salir adelante tras la lucha, con más fortaleza y una perspectiva más filosófica de la vida».
Antes de identificar estas seis señales, el Dr. Joseph recuerda a sus lectores tres cosas muy importantes:No está soloEl trauma es un proceso normal y naturalEl crecimiento es un camino
También ofrece una regla fundamental: no haga nada que quizá no pueda afrontar en este momento. «Si siente emociones intensas, se altera físicamente o empieza a entrar en pánico... deténgase». Recuerda amablemente a sus lectores que «es importante sentir que tiene control personal sobre su recuperación. Puede que haya cosas que no se sienta preparado para afrontar ahora, pero con el tiempo, a medida que descubra nuevas fortalezas y desarrolle nuevas habilidades para afrontar la situación, esto probablemente cambiará».«Al centrarse en estas seis señales —escribe el Dr. Joseph—, verá que su crecimiento postraumático empieza a echar raíces».
Antes de identificar estas seis señales, el Dr. Joseph recuerda a sus lectores tres cosas muy importantes:No está soloEl trauma es un proceso normal y naturalEl crecimiento es un camino
También ofrece una regla fundamental: no haga nada que quizá no pueda afrontar en este momento. «Si siente emociones intensas, se altera físicamente o empieza a entrar en pánico... deténgase». Recuerda amablemente a sus lectores que «es importante sentir que tiene control personal sobre su recuperación. Puede que haya cosas que no se sienta preparado para afrontar ahora, pero con el tiempo, a medida que descubra nuevas fortalezas y desarrolle nuevas habilidades para afrontar la situación, esto probablemente cambiará».«Al centrarse en estas seis señales —escribe el Dr. Joseph—, verá que su crecimiento postraumático empieza a echar raíces».
Señal #1: Hacer balance
¿Se encuentra bien físicamente? ¿Duerme lo suficiente y consume alimentos adecuados para mantener una salud óptima? ¿Ha recibido la atención médica, legal o psicológica que necesita? ¿Cuál es su estado actual: físico, espiritual y emocional?
Señal n.º 2: Cosechar esperanza
Las personas traumatizadas por una pérdida suelen sentirse desesperanzadas. Cuesta levantarse por la mañana y pensar en el futuro despierta pesimismo y negatividad. Inspírese en las historias de crecimiento personal escritas por otras personas; fíjese metas y cultive la esperanza mientras trabaja para alcanzarlas.
Señal n.º 3: Reescribir la historia
Aprenda a contar su historia de otra manera. Deje de verse como víctima en el relato de pérdida que se cuenta a sí mismo y a los demás, y sustitúyalo por la palabra «sobreviviente» para recuperar la sensación de control sobre su vida.
Señal n.º 4: Identificar el cambio
Llevar un diario todos los días puede ayudarle a notar con más facilidad los pequeños cambios que experimenta. También puede registrar los momentos en que se siente mejor e identificar las circunstancias que los propiciaron. Reconozca y fomente los cambios positivos en su vida durante su proceso de duelo.
Señal n.º 5: valorar el cambio
Repase estos cambios e identifique cuáles le gustaría seguir cultivando. La transformación personal lo requiere. El crecimiento se fomenta cuando nos tomamos el tiempo de reflexionar sobre lo que hemos recibido de nuestros seres queridos y encontramos la manera de aprovechar lo aprendido para dar a los demás.
Señal n.º 6: Expresar el cambio en acción
Exprese su crecimiento mediante nuevas conductas o, dicho de manera más sencilla, ponga en práctica ese crecimiento. Pensar en acciones concretas le ayudará a hacer realidad para usted el crecimiento que ha experimentado durante su duelo.
Superar la negación y encontrar la aceptación
Aceptar la pérdida es la primera tarea del duelo. El Dr. James Worden escribe que debemos «afrontar plenamente la realidad de que la persona ha muerto, que ya no está y no regresará».
Aquí es donde un funeral puede ser muy importante. Tradicionalmente, el ataúd con el cuerpo de la persona fallecida se coloca al frente de la sala y se invita a los asistentes a acercarse para despedirse personalmente. Acercarse significa también ver con nuestros propios ojos que la muerte ha ocurrido; asumir esta realidad es esencial para llegar a aceptar el fallecimiento. Sin embargo, la tradición de contemplar el cuerpo ha ido desapareciendo y hoy muchas familias optan por la cremación y celebran un servicio conmemorativo después de que esta se haya realizado. El punto central de la ceremonia pasa a ser la urna funeraria, que contiene las cenizas fuera de la vista, haciendo que la realidad de la muerte sea menos evidente y que el camino hacia la aceptación esté menos claro.
La aceptación puede parecer inalcanzable
Para muchas personas, aceptar significa reconocer la realidad. La mayoría, cuando pierde a alguien querido, simplemente no quiere reconocerla; de hecho, nos resistimos a hacerlo y a aceptar la pérdida. Así que usemos otra palabra: probemos con «adaptación» o «integración». Ambas palabras se centran en dejar atrás, de manera consciente, la incredulidad. Quien ha integrado la muerte de un ser querido a su vida ha despejado el camino para crear una vida nueva; una vida activa, en la que el recuerdo de esa persona se atesora, quizá como impulso para cambiar.
Lleva tiempo. En «Cómo afrontar la pérdida de un ser querido», la Sociedad Americana contra el Cáncer advierte a sus lectores que «la aceptación no ocurre de la noche a la mañana. Es común que se necesite un año o más para procesar los cambios emocionales y vitales que conlleva la muerte de un ser querido. El dolor puede volverse menos intenso, pero es normal seguir sintiendo un vínculo emocional con la persona fallecida durante muchos años. Con el tiempo, la persona debería poder recuperar la energía emocional que había invertido en la relación con el fallecido y dedicarla a otras relaciones».
Llámelo como quiera; esta parte esencial del duelo nos permite volver a vivir plenamente. Nos permite salir de la oscuridad de la mera existencia y regresar a la luz del sol, donde la vida vuelve a ser dulce. Por supuesto, será una vida muy distinta de la que tenía antes de que falleciera su ser querido.
Lleva tiempo. En «Cómo afrontar la pérdida de un ser querido», la Sociedad Americana contra el Cáncer advierte a sus lectores que «la aceptación no ocurre de la noche a la mañana. Es común que se necesite un año o más para procesar los cambios emocionales y vitales que conlleva la muerte de un ser querido. El dolor puede volverse menos intenso, pero es normal seguir sintiendo un vínculo emocional con la persona fallecida durante muchos años. Con el tiempo, la persona debería poder recuperar la energía emocional que había invertido en la relación con el fallecido y dedicarla a otras relaciones».
Llámelo como quiera; esta parte esencial del duelo nos permite volver a vivir plenamente. Nos permite salir de la oscuridad de la mera existencia y regresar a la luz del sol, donde la vida vuelve a ser dulce. Por supuesto, será una vida muy distinta de la que tenía antes de que falleciera su ser querido.
Fuentes:
Freud, Sigmund. On the History of the Psycho-Analytic Movement Papers on Metaphyschology and Other Works.Worden, James, Grief Counseling & Grief Therapy: A Handbook for the Mental Health Practitioner, 4th Edition, 2009.Fleming, Stephen. The Changing Face of Grief: From 'Going On to 'On-Going''Joseph, Stephen. What Doesn't Kill Us: the New Psychology of Posttraumatic GrowthAmerican Cancer Society, "Coping with the Loss of a Loved One", 2012
Freud, Sigmund. On the History of the Psycho-Analytic Movement Papers on Metaphyschology and Other Works.Worden, James, Grief Counseling & Grief Therapy: A Handbook for the Mental Health Practitioner, 4th Edition, 2009.Fleming, Stephen. The Changing Face of Grief: From 'Going On to 'On-Going''Joseph, Stephen. What Doesn't Kill Us: the New Psychology of Posttraumatic GrowthAmerican Cancer Society, "Coping with the Loss of a Loved One", 2012







