Cuando el duelo no disminuye

A veces parece que el duelo nunca terminará. Siente que daría lo que fuera por dejar de sufrir; por pasar las largas y solitarias horas entre el anochecer y el amanecer sin angustia. No es la única persona en duelo que ha anhelado algo de alivio.
En la novela My Sister’s Keeper, la autora Jodi Picoult escribió: «Debería existir un plazo para el duelo. Un libro de reglas que dijera que está bien despertarse llorando, pero solo durante un mes. Que, después de 42 días, ya no te volverías con el corazón acelerado, convencida de haberla oído llamarte por tu nombre».
No existe tal libro de reglas. Los consejeros de duelo y los terapeutas nos dicen que el tiempo que tarda una persona en vivir el duelo por alguien querido depende de la situación, del vínculo que tenía con la persona fallecida, de cómo murió, de su edad y de su género. Hay tantas variables que es absolutamente imposible predecir cuánto tardará en adaptarse a la pérdida.

La diferencia entre el duelo normal y el duelo complicado

Las investigaciones han llevado a los expertos a establecer diversas categorías de experiencias de duelo, desde el duelo normal hasta el complicado.
El duelo normal (o no complicado) no tiene un plazo determinado y abarca una variedad de sentimientos y conductas comunes después de una pérdida, como malestar físico, culpa, hostilidad, preocupación por la imagen de la persona fallecida e incapacidad para desenvolverse como antes de la pérdida. Todo esto es normal y nos plantea desafíos profundos que parecen no tener fin. Sin embargo, Katherine Walsh afirma: «Con el paso del tiempo y un apoyo social adecuado... la mayoría de las personas experimenta gradualmente una disminución de estos sentimientos, conductas y sensaciones».
Entonces, ¿cómo puede saber si su duelo ya no se encuentra dentro de lo normal? La Sra. Walsh añade: «Aunque no hay un plazo definido para que esto ocurra, si una persona o los miembros de una familia siguen experimentando un malestar intenso o prolongado —o incluso inesperadamente años después de una pérdida—, podrían beneficiarse de un tratamiento para el duelo complicado».

Un modelo útil de evaluación: las cuatro tareas del duelo de Worden

Hay ciertas tareas que, al llevarse a cabo durante el duelo, pueden ayudarle a salir adelante tras la pérdida como una persona mejor, más fuerte y más resiliente. James Worden propuso estas cuatro tareas:
Aceptar la realidad de la pérdidaProcesar el dolor del dueloAdaptarse a un mundo sin la persona fallecidaEncontrar un vínculo duradero con la persona fallecida mientras se emprende una nueva vida
En lugar de centrarse en las molestias físicas, los sentimientos y las conductas habituales, este modelo le permite ver mejor en qué punto puede haberse quedado atascado o estancado durante el proceso de adaptación. Afortunadamente, Worden también nos ofrece una lista de indicadores y advierte que «cada uno de estos indicios, por sí solo, puede no ser suficiente» para diagnosticar un duelo complicado. «Sin embargo —continúa—, cualquiera de ellos debe tomarse en serio y, cuando aparezca, se debe considerar la posibilidad de un diagnóstico de duelo complicado».

12 pistas... 12 reflexiones

Los especialistas y teóricos del duelo nos dicen que ni siquiera se debe intentar diagnosticar un duelo complicado hasta después del primer aniversario del fallecimiento. Sin embargo, si alguno de los siguientes indicios persiste durante más de seis meses, quizás convenga considerar asesoramiento o terapia para el duelo: No puede hablar del ser querido fallecido sin sentir un dolor intenso y renovado mucho tiempo después de la pérdida.Un acontecimiento relativamente menor desencadena una reacción de duelo intensa.Sus conversaciones con otras personas están salpicadas de referencias a la pérdida. En otras palabras, la pérdida es un tema siempre presente en su visión del mundo.Tiene dificultades relacionadas con las pertenencias de su ser querido. Mantener todo igual que antes de su fallecimiento puede indicar un problema, al igual que deshacerse de todo de inmediato puede ser señal de un duelo complicado. (También debe tener en cuenta su trasfondo cultural y religioso).Ha desarrollado síntomas físicos similares a los que tenía su ser querido antes de fallecer. A veces, estos síntomas vuelven cada año, en el aniversario del fallecimiento o durante las fiestas. Una mayor propensión a enfermarse o la aparición de una dolencia física crónica también pueden ser señales.Si ha hecho cambios radicales en su estilo de vida o ha evitado a amigos, familiares o incluso actividades que asociaba con la persona fallecida, podría ser señal de un duelo no resuelto.Un historial prolongado de depresión, a menudo marcado por la culpa o una baja autoestima, puede revelar un duelo complicado. También puede ocurrir lo contrario: una persona que siente una falsa felicidad o euforia podría estar atravesando un duelo no resuelto.La compulsión por imitar la personalidad o el comportamiento de la persona fallecida puede ser señal de un duelo complicado.Los impulsos autodestructivos o las conductas autodestructivas pueden ser significativos. Pueden incluir el abuso de sustancias, las autolesiones, los trastornos alimentarios y las tendencias suicidas.Una tristeza inexplicable que aparece en cierta época del año (durante las fiestas, los aniversarios o los cumpleaños) también puede ser señal de un duelo no resuelto.Desarrollar un miedo intenso a la muerte, sobre todo si está relacionado con la enfermedad que causó el fallecimiento de su ser querido, es un indicio importante.Si ha evitado visitar la tumba de su ser querido o todavía no está dispuesto a hablar de las circunstancias de su fallecimiento, esto podría indicar complicaciones en su duelo.Hay varios tipos de duelo complicado: puede ser tardío, enmascarado, exagerado o crónico. Autodiagnosticarse no sirve de nada. Si un año después del fallecimiento siente que los síntomas de duelo empeoran, le recomendamos pedirle a su médico de cabecera que lo derive a un profesional especializado en asesoramiento o terapia para el duelo.
Fuentes:
Walsh, Katherine, Grief and Loss: Theories and Skills for the Helping Professions, 2nd Edition, 2012Worden, James, Grief Counseling & Grief Therapy: A Handbook for the Mental Health Practitioner, 4th Edition, 2009